Álbum de fotos de Miguel Herrero


CONCURSO "ALLÁ TÚ"

 

    

Fue en Diciembre de 2005 cuando hice el casting para el concurso de las cajitas. Los responsables nos dijeron que si no nos llamaban en 6 meses nos olvidáramos porque eso significaba que ya no nos llamarían. Por eso la llamada para concursar en Septiembre de 2006 fue más que inesperada. Estaba comprando unos DVDs en El Corte Inglés cuando una amable chica de la productora Gestmusic me explicó todas las instrucciones. El tipo de ropa, las fechas de grabación y demás. La ilusión fue máxima porque suponía la vuelta a una tele nacional y en la misma mañana en que había sido contratado por el Canal 4 de Castilla y León para trabajar semanalmente. Vamos, un día completito. Todo el mundo a mi alrededor empezaba a hablar de cantidades que me iba a llevar, siendo muchos los optimistas que pensaban que sería yo quien se trajera los 600.000 euros. El caso es que era una revolución en el trabajo, puesto que si no salía a concursar de los primeros, me iba a suponer muchos quebraderos de cabeza. Trabajando en un hotel 5 días y en época de compañeros que estaban de vacaciones, con el añadido de un programa en directo los Viernes por la tarde, me las tenía que apañar de mil maneras. Normalmente iba a Barcelona los Domingos por la tarde habiendo trabajado por la mañana. Grabábamos tres días a la semana, tal que Lunes, Martes y Miércoles y regresábamos a casa el Jueves. El Lunes y Martes serían mis descansos semanales normales, el Miércoles lo cogía festivo ya que el trabajo en el hotel es cualquier día del año y nos lo devuelven así. El Jueves regresaba a casa a las 12 de la mañana y me iba a trabajar de tarde. El Viernes tenía que trabajar de mañana para poder hacer el programa del Canal 4 el Viernes por la tarde en directo. Sábado para trabajar de tarde y el Domingo de mañana para ir por la tarde de nuevo a Barcelona.

Vivir esa experiencia era cansado pero tremendamente agradable porque nos trataban como a príncipes. Ellos se encargaban de todo, de los vuelos, de los traslados, hoteles, etc. Así nos pagaban incluso el trayecto de casa al aeropuerto, que era calculado por ellos y nos daban el sobrecito a la llegada a los estudios. El hotel era el mismo de los concursantes de "Operación triunfo" y de los invitados de "Buenafuente",que estaban al lado también. Así, lo normal era que mientras estábamos charlando en una salita, de madrugada, apareciera Alex Ubago o el triunfito recién expulsado de la Academia de Kike Santander. Lo primero era llegar al hotel con el chófer de la productora. Recuerdo que el recepcionista del hotel me decía que fuera a saludar a mis compañeros que estaban cenando y yo, excusándome que no les conocía, no me atrevía. Al final, le eché valor, puesto que ellos habrían pasado por el mismo trago. Era sorprendente cómo todos dejaban de cenar y venían a abrazarme y a recibirme con todo el cariño. Desde el principio se notaba el buen rollo, pronto nos haríamos amigos porque pasábamos muchas horas juntos, era una especie de mini "Gran hermano" donde sólo hablas con esos compañeros desde que desayunas hasta que decides irte a dormir. 

 

   

 

Nos levantábamos muy pronto a desayunar y a montar en el bus de Gestmusic, que nos llevaba al Palau de los Deportes, donde estaban los platós, trasladados desde hacía poco por necesidad. A las 8 de la mañana dejábamos los 5 cambios de ropa para las 5 grabaciones diarias, en una percha. Nos lo planchaban todo. Mientras íbamos a maquillaje y peluquería poco a poco y allí se vivían momentos de saludos, abrazos y demás mohines. A las 12, y tras hacer el sorteo de los números de las cajas que íbamos a tener cada uno, llegábamos a plató donde nos convertíamos en ídolos para el público habitual que asistía  a las grabaciones y que nos tenía mucho aprecio. Apenas podíamos hablar con ellos porque había una especie de distanciamiento obligado. El día que yo llegué nos explicaban todo el mecanismo, adónde teníamos que mirar, dónde estaban las cámaras, nos colocaban el cartelito (Miguel de Valladolid) y demás. El saludo con Silvia Jato fue cariñoso, pero no llegamos a conectar porque yo le hablaba de cosas de su pasado televisivo que no recordaba y le hacía dudar. Con el paso del programa y según hacía memoria y se daba cuenta que las cosas que yo le comentaba eran verdad fuimos acercando posiciones y nos encantaba hablar del fracaso de la Obregón con su serie "Ellas y el sexo débil" o de Mar Saura, su sustituta en "Mírame"....

 

   

 

 "Allá tú" se convirtió en una rutina pues yo grabé 33 programas. Nadie sabíamos cuándo saldríamos a la mesa pues era un supuesto azar con el mando a distancia que se paraba en nuestra correspondiente ciudad. Aprendí las normas del concurso viviéndolo puesto que apenas lo había visto en sus dos años y medio de vida, nunca me había llamado la atención. Había unas normas heredadas de unos concursantes a otros como hacer un gesto destacado del concursante que se marchó en el espacio anterior cuando nos iban nombrando, o hacer el gesto de que la caja era mala cuando realmente era buena y nunca al revés. Entonces pensé en comportarme de una manera más natural que en "Soy el que más" para no herir la sensibilidad a quienes les caí mal en mi otra cita relevante con los concursos, pero pronto me di cuenta de que hiciera lo que hiciera, a esa minoría nunca les gustaría. En el programa de Tele5 destaqué por decir piropillos, cosas amables, frases hechas con algún componente televisivo y siempre improvisando. De esas frases aún me hablan en los sitios más diversos y me las siguen pidiendo, al más puro estilo Moncho Borrajo. Se trataba de despedir con cariño a gente que tal vez nunca más volvería a ver pero los cuales sí me seguirían viendo cuando pusieran su vídeo en funcionamiento. Incluso los nuevos participantes de cada viaje me ponían a sus familias, especialmente madres, porque querían hablar conmigo y les recomendaban a su hijas que se juntaran conmigo porque yo era un "chico mú bueno".

 

        

 

Lo pasábamos muy bien. Especialmente conseguí un rollo muy bueno con Rosa de Castellón, compañera de atril, llegando a troncharnos de la risa en medio de momentos "trágicos" del programa. Igual había alguien en la mesa con una jugada malísima y conservando sólo cajas con un valor minúsculo, que Rosa y yo estábamos muertos de la risa y nos miraba la Jato como diciendo "¿de qué os reís?". Éramos un poco rebeldes pero el ingenio y la locura son una mezcla explosiva y decíamos bobadas sin parar mientras imitábamos a Pozí, algo nada recomendable cuando el ambiente es de bajón. En esta época nos cambiaron de plató, volvíamos al original de la productora, mucho más cercano del hotel donde nos alojaban pero en pantalla no se notaba, era el mismo decorado. 

 En estas que llegó el día de salir a concursar. Ya me lo imaginaba y por eso escogí mi camisa preferida, me engominé algo más y preparé a mi Ruperta de la suerte para salir. Ya tenía ganas, puesto que se habían ido varios pilares del programa, muchos de mis preferidos. Un puntito de nervios y una ronquera de tanto haber hablado la noche anterior no consiguieron alterarme. Sólo quería volverme con dinero, puesto que la relevancia era máxima. A los concursantes de ALLÁ TU nos reconocían en el metro de Madrid, en un supermercado de medio pelo o con gorra y gafas. Y no quería aguantar que todo el mundo me dijera "qué pena lo que te has llevado".Por eso, días antes metí 22 papelitos en una bolsa y los saqué, apuntándome el orden y lo memorizé. Porque no gustaba que se llevaran listas y leerlas, los concursantes salían leyendo el papelito y bajando la cabeza todo el tiempo. Curiosamente el "4" se me cayó de la bolsa y decidí que ese sería el número de caja que no abriría. Allí estaban los 240.000 euros. Y es que el "4" iba marcando mi vida. Concursé en "Soy el que más..." en Cuatro, me entrevistaron en "Channel n4" y trabajaba en el Canal 4 de Castilla y León, entre otras cosas. Hice un programa muy largo y pillé el recorte de Tele5 puesto que desde esa semana "Allá tú" tenía que durar 10 minutos menos. No se emitieron muchas cosas como un entrañable aplauso a Chicho Ibáñez Serrador, mi gurú televisivo ni un tremendo piropo a la presentadora. Silvia Jato estuvo muy cercana conmigo, me cogía de la mano y me deseaba suerte en los cortes. Me arriesgué cuando dije que no a la oferta de 40.000 euros pero tenía un panel muy bueno. Cuando quedaban dos cajas malas, otra tirando a malilla y una muy muy buena y me pedían abrir 2 y no me atreví. Era demasiado arriesgado y me llevé unos 36.000 euros a repartir, estupendos. Ese programa batió todos los records de audiencia, para mi sorpresa. Llevábamos una mala racha de audiencias. No superaba el 19% más que en ocasiones excepcionales. Ese día hicimos un 23%,el segundo más visto en más de un año. Aún hoy me comenta la gente por la calle  que lo vieron en bares reunidos, en pantallas de discotecas, familias enteras. En Valladolid fue una locura, mi teléfono se bloqueó aquella tarde. Mensajes del Viernes me llegaban el domingo por la tarde.

 

        

 

Dejé a muchos amigos en esta experiencia, gente a la que quiero mucho. Especialmente me llevé a Jesús de A Coruña, Jesús de Albacete, Leticia de Zamora, Belén de Salamanca, Dani de Málaga, Ángeles de Murcia y Rosa de Castellón. Y al resto también, nombrando a Rubén de Navarra de manera especial, puesto que nos reunió con mucho afecto en Pamplona, en los Sanfermines del 2007 y perdió la vida dos meses después. Para los espectadores parecía que siempre estábamos de juerga y no era verdad. Yo nunca fui de fiesta, hacía vida de monje. Tal vez por mí escribieron aquella canción de "qué le estará pasando al probé Miguel...". Pero ante todo, el concurso era la ilusión de haber sido seleccionado en un casting de centenares de participantes y el haber conocido a gente que me aportó vivencias y más afecto del que muchos nunca llegarán a conocer."

 

 

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